Capítulo 39. Entre huir y quedarse.
Amy Espinoza
La inmobiliaria no era tan elegante como las que había imaginado en mi cabeza. No había mármol en los pisos ni recepcionistas vestidas de traje. Era un local sencillo, con paredes color crema y pósteres desactualizados de familias sonrientes mostrando llaves doradas.
Me senté en una silla incómoda mientras Mía recorría el lugar como si fuera un parque de diversiones. Tocaba los folletos, señalaba las fotos de departamentos con balcones diminutos.
—Mamita ¿Ese será nuestro nuevo cas