Capítulo 314. Los que se quedan.
Adrián Soler.
Pronto pasó el fin de semana y llegó el momento de regresar. No soy bueno con las despedidas.
Nunca lo he sido. Siempre digo algo fuera de lugar, o me voy antes de tiempo, o finjo que no me importa. Pero esta vez… esta vez me costó más de lo que pensaba admitir.
Pandora estaba junto a la ventana en la sala, con las manos apoyadas en el vidrio, mirando el jardín con nostalgia. El sol de la mañana le iluminaba el rostro y, por un segundo, pensé que, si no la miraba de frente, si no decía nada… quizá el momento se retrasaría.
Iluso.
—No tienes que poner esa cara —dijo ella sin girarse—. No te estás yendo a la guerra. Es Londres.
—Para mí, Londres sin ti sí es guerra —respondí.
Se rio. Esa risa suya que me desarma sin pedir permiso.
—Dramático.
—Realista —repliqué, acercándome—. Además, no confío en esa ciudad. Mucha lluvia. Mucha gente elegante con secretos oscuros.
—Habla el experto en secretos oscuros —me devolvió, girándose al fin.
Nos quedamos mirándonos un segundo más