Capítulo 296. Ese bebé es mío.
Adrián Soler
Los días siguientes a la llamada fueron… raros.
No intensos. No dramáticos. Raros.
Como si algo estuviera fuera de lugar en mi cabeza, en mi rutina… en mi cuerpo.
Llamaba a Mía todas las noches. Era lo único del día que realmente me importaba.
Ella hablaba sin parar de Lior, de que era suavecito, de que parecía una galletita de azúcar, de que ya lo amaba.
Yo sonreía. Fingía estar normal. Pero en verdad ni me sentía bien.
Pero cada vez que la escuchaba, ese comentario que dejó escap