Capítulo 295. Solo importaba ella.
Maximiliano Delacroix
Si alguien me hubiera dicho hace un año que estaría en una habitación de hospital con un recién nacido en brazos, sintiendo el peso frágil y cálido de una vida que apenas comienza… y que al mismo tiempo estaría tratando de evitar, mediante una mentira improvisada al borde del pánico, que el ex de mi esposa descubriera por teléfono que va a ser padre sin saberlo, lo habría mandado al carajo con una risa incrédula.
Habría pensado que era el argumento de alguna telenovela barata, una de esas tramas retorcidas que solo ocurren en la ficción.
Pero la vida, con su ironía cruel y su tiempo perfecto, tenía otros planes. Y aquí estaba. En el epicentro de un huracán emocional que yo mismo había ayudado a crear.
Viendo a Pandora paralizada del susto, su rostro pálido como la sábana de la cama de hospital, los ojos abiertos como platos, viendo el mundo desmoronarse en cámara lenta. Amy, a mi lado, respiraba con dificultad, una mano sobre el pecho como si intentara contener