Capítulo 285. El día que la justicia llegó con otro nombre.
Maximiliano Delacroix
El apartamento estaba en silencio.
No un silencio normal. No uno de esos que acompañan la calma o el descanso.
Un silencio distinto. Duro. Tenso.
Amy estaba en la habitación, acostando a Mía para la siesta. Mi padre había salido a Argentum hace media hora y mamá había ido a visitar a una amiga. Yo estaba en la sala, leyendo un libro.
Mi cuerpo aún dolía. Pero me sentía mucho mejor. Las heridas habían comenzado a cicatrizar y cada respiración me recordaba que seguía vivo de milagro.
Sin embargo, no podía evitar esa inquietud.
Ese que aparece cuando sientes que algo está por romperse… o que ya se rompió y tú todavía no te enteras.
Escuché el ascensor detenerse en nuestro piso. Pasos. Un golpe suave en la puerta.
No esperaba a nadie. Amy tampoco.
Me levanté poco a poco y caminé despacio y la abrí.
Allí estaba Edric.
Y su rostro… su rostro me dijo todo antes de que hablara.
No traía prisa. No traía rabia. No traía siquiera cansancio.
Traía algo peor.
Traía peso.
—¿Qu