Capítulo 255. Yo siempre me las arreglo sola.
Pandora
Salí del hospital con la cabeza en alto. O al menos eso intenté. Caminé con la espalda recta, con la mirada fija hacia adelante, como si nada dentro de mí estuviera roto. Como si las palabras que escuché, las que no estaban destinadas a mis oídos, no me hubieran atravesado como un vidrio.
Pero apenas crucé la puerta principal… se me vino el peso encima.
El frío me golpeó de frente. Se me helaron los dedos y la garganta al mismo tiempo.
Respiré hondo, intentando no quebrarme allí mismo,