Capítulo 248. Él es fuerte.
Amy Espinoza
El tiempo no avanzaba. No sé cuánto llevaba sentada en esa sala, pero sentía como si hubiera pasado un día entero. El reloj de la pared marcaba apenas un par de horas, pero mi cuerpo no le creía. Porque todo me dolía: la espalda, la cabeza, la respiración.
Adrián iba y venía por la sala como si llevara un motor metido en el pecho. Mía estaba dormida en una silla, con su chaquetica hecha un bollo bajo la cabeza. Yo la miraba cada tanto para asegurarme de que estaba bien. No podía co