Capítulo 247. El juicio del General.
General Augusto Montenegro.
El helicóptero surcó la noche como un halcón oscuro y silencioso. Desde la altura, las luces de la ciudad parecían un campo de estrellas frías e indiferentes. Yo, Augusto Montenegro, las observaba sin verlas. Mi mente era un torbellino de una sola y amarga verdad: había sido un títere.
La imagen de la mansión de los Delacroix reducida a escombros por una orden que yo no di, la voz de Maximiliano acusándome de cruzar líneas que jamás había cruzado, y sobre todo, el re