Capítulo 189. El infierno cambia de dueña.
Luciana Velasco
El sonido metálico de la reja al abrirse no me sobresaltó.
A estas alturas, ya podía distinguir cada ruido de este lugar como si fuera partitura.
El arrastre de botas, el chirrido oxidado, los murmullos de presas sin clase y sin futuro.
Yo, en cambio, no era como ellas.
Estaba reclinada en mi litera, la mejor del pabellón, porque todo aquí tenía precio con una mascarilla hidratante en el rostro y el cabello recogido con una coleta impecable. No iba a permitir que este lugar me q