Capítulo 190. No fue casualidad.
Adrián Soler
Dormí.
No bien… pero dormí.
Después de días sin saber si sería capaz de cerrar los ojos sin escuchar el sonido del agua sucia ahogándome, anoche logré hacerlo en una cama limpia. Una cama que no era mía, en un apartamento que tampoco sentía mío, con un silencio que no era libertad todavía… pero se parecía lo suficiente como para no espantarlo.
Desperté varias veces en la madrugada, sobresaltado, creyendo que seguía en la celda. Que alguien golpearía la puerta para hundirme la cara