Capítulo 188. Estaba preparado.
Adrián Soler
Yo no tuve tiempo de pensar. Simplemente, me levanté y la recibí en mis brazos.
Se lanzó a mi cuello, aferrándose como si temiera que pudiera desaparecer otra vez.
El olor a champú de fresa, su calorcito, sus pequeños brazos rodeándome…
Eso fue libertad.
Eso fue perdón.
Eso fue hogar.
Mi garganta ardió. Sentí algo subiendo, fuerte, incontrolable. Cerré los ojos, inhalé y la abracé con más fuerza de la que debería, pero con menos de la que necesitaba.
—Mi princesa… —susurré, mi voz