Capítulo 151. Viviendo mis canciones.
Amy Espinoza
El sol de Los Ángeles tenía esa luz dorada que hacía que todo pareciera una promesa.
Esa mañana, la ciudad se veía distinta. O quizás era yo la que había cambiado.
Habíamos llevado a Mía temprano al colegio, feliz porque su maestra le había prometido dejarla cantar en el acto de fin de curso. La habíamos dejado en la puerta, como siempre, y ahora íbamos los dos hacia Argentum Entertainment, su empresa… nuestra segunda casa.
El ruido de las avenidas no me molestaba. Al contrario, se