Capítulo 150. Tú estás en cada verso.
Amy Espinoza
Maximiliano se acercó enseguida, con esa calma que solo él sabía mantener cuando yo me quebraba.
—Eh… —susurró, tomándome la cara entre sus manos—. No llores, amor.
—No puedo evitarlo —respondí entre risas y lágrimas—. Es que…
Él sonriendo, bajando la frente hasta tocarla con la mía.
—Tranquila, amor. Solo sonríe porque tu sueño se hizo realidad.
El productor nos miraba desde atrás, con una sonrisa cómplice, como si entendiera que ese momento no le pertenecía a nadie más.
Los demás