VICTORIA
El cielo de Manhattan empezaba a teñirse de un gris metálico. Entré en la mansión en silencio, sintiendo el peso de la noche en cada músculo. Según el mensaje de Marcus, todo estaba terminado. Vance era historia. El video se había ido con él al fondo del río. El secreto estaba, supuestamente, enterrado.
Sin embargo, no sentía la euforia del triunfo. Sentía un cansancio de siglos. Me quité los tacones en el pasillo, sintiendo la frialdad del mármol bajo mis pies descalzos. Necesitaba a