MICHEL VALOIS
El aire dentro de este almacén abandonado tiene el sabor metálico de la sangre vieja y el salitre del río Hudson. Es un entorno que la mayoría de los hombres de mi estatus evitarían con asco, pero para mí, es un santuario de la verdad. Aquí no hay juntas directivas, ni relaciones públicas, ni fachadas de filantropía. Aquí solo existe el poder en su estado más puro y crudo.
Observo a la criatura que Marcus ha arrojado a mis pies como si fuera un fardo de carne inútil. Vance. Un hom