C31: YA NO SOPORTA EL OLOR.
Asiget intentó incorporarse, furiosa y humillada, cuando de pronto otra voz se hizo escuchar.
—¿Qué creen que están haciendo?
Las dos sirvientas se sobresaltaron al instante. Durante un segundo parecieron temer que alguien importante las hubiera descubierto, pero al girarse se dieron cuenta de que solamente era otra sirvienta más.
Asiget también levantó la vista hacia la recién llegada. Era una loba joven de cabello castaño recogido en un chongo perfectamente acomodado, con ojos color ámbar.
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