Rafael parpadeó varias veces seguidas y permaneció observándola con una expresión de auténtica incredulidad.
—¿Su prometida...? ¿Zachary te habló de matrimonio?
—Así es —respondió Somalia—. Él y yo nos vamos a casar.
Rafael dejó escapar una pequeña risa de asombro antes de extender la mano hacia ella.
—¿Ah, sí? Entonces muéstrame el anillo —sin esperar autorización, tomó la mano derecha de Somalia y recorrió rápidamente con la vista cada uno de sus dedos.
Le bastaron unos segundos para comproba