C231: EL FRUTO DE NUESTRO AMOR.
Cuando la carroza de Somalia desapareció en la distancia, Asiget se mantuvo contemplando el camino.
Contra todo pronóstico, sintió una profunda tranquilidad. Haber perdonado a su hermana y haberla ayudado, pese a todo el daño recibido, le permitió cerrar aquella herida sin resentimiento.
Por primera vez en mucho tiempo, su conciencia estaba completamente en paz.
Más tarde, cuando llegó la hora del almuerzo, se dirigió al comedor para compartir la comida con Raihan.
—Todo lo relacionado con Zach