La habitación olía a antiséptico.
El pitido del monitor era el único sonido que rompía aquel silencio pesado.
Carlos dormía profundamente.
Su rostro parecía sereno…
pero agotado.
Eloise se sentó con cuidado en la silla junto a la cama.
Tomó la mano de su padre entre las suyas.
Sintió su piel fría y frágil.
Y respiró profundamente antes de comenzar a hablar.
—Hola, papá… soy yo. —murmuró con una sonrisa tímida, aunque sabía que él no respondería.— Ya sé que parece una tontería hablarte