— ¡Miren quién decidió aparecer por aquí! —la voz masculina atravesó la música e hizo que Nathalia se girara primero, con los ojos brillando.
Por un instante, Eloise se congeló. La sonrisa educada permaneció en sus labios, pero por dentro algo se revolvió.
Thiago Albuquerque se acercaba con una sonrisa fácil, pasos tranquilos y la confianza de quien no necesita pedir permiso en ningún lugar. La camisa blanca ligeramente abierta en el cuello y el pantalón de vestir contrastaban con el ambiente