PRONTO TODO TERMINARÁ…
Alana se despertó cuando unos labios besaron su cuello. Se giró de forma lenta, la lámpara estaba medianamente encendida, y al ver las cortinas, notó que aún estaba oscuro.
—Ángelo…
—El mismo.
Ella trató de levantarse, pero la palma de Ángelo se posicionó en su pecho.
—No, quédate donde estás —él besó su frente de forma lenta y ella aspiró su aroma.
—¿Pudiste…? —Ángelo la besó de forma apasionada, y ella sintió cómo su lengua profundizó el beso.
Apenas tenía una bata fina