PESADILLAS…
La sala se llenó de un caos imposible de detener. El grito desgarrador de Isabella reverberaba en los oídos de todos, y el eco de los disparos aún parecía latir en el aire.
Alana parecía que se había quedado sin aire mientras sus oídos zumbaban y los sentidos parecían irse con su misma alma.
Ella se quedó quieta intentando parpadear, pero las lágrimas ahora parecían ríos en sus mejillas mientras alrededor pareció sofocarla.
—William… no…
Sintió un dolor profundo en sus entrañas, las