CAPÍTULO 38 SIEMPRE LO SERÁ.
SIEMPRE LO SERÁ…
El desayuno estaba más silencioso de lo habitual. Ivy miraba a Ángelo con los ojos achicados, mientras él comía con más energía de costumbre.
—Debes entenderla.
Ángelo levantó la vista lentamente, mientras sus ojos oscuros e impenetrables se posaron en Ivy, como si evaluara lo que estaba por decir.
—Ella ha pasado por mucho. A veces es difícil procesar todo… —continuó Ivy, en un intento de excusar la confusión evidente en Alana—. Además, es evidente que no sabe a quién tiene p