NO CAIGAS.
Alana caminó de forma recta con Ángelo, sintiendo su mano fría en su espalda hasta que se subieron en el coche que los esperaba.
Ella no se esmeró en ver a su alrededor, peor se dio cuenta de que Ivy no estaba por ninguna parte, ni parte de su familia tampoco.
Estaban en una especia de limusina, donde ella pudo sentarse, y tener de frente a Ángelo, que se desabotonó la chaqueta, y al mismo tiempo le ordenó algo a los hombres.
El auto comenzó a moverse, pero ella no pudo quitarle los