ME ARREPIENTO
Alana permanecía de pie, con la mirada fija en la puerta que se había cerrado tras Ángelo y los demás. El silencio en la habitación era casi ensordecedor. Cada fibra de su ser estaba en tensión, atrapada entre el amor por su familia y la decepción que ahora se revelaba ante ella.
Isabella, con los hombros caídos y las lágrimas deslizándose por sus mejillas, finalmente alzó la mirada hacia Alana. Sus ojos eran un reflejo de la culpa, el arrepentimiento y un dolor profundo que había