37. Olvida
Las palabras de Rafael rondan en la mente de Azucena una y otra vez sin parar. La manera en la que la besó. Aquel decisivo beso antes de sus palabras. Lo que hierve dentro suyo no se compara casi con nada. Con nada en realidad. Su corazón es contradictorio a la vez que es una llama encendida incapaz de apagarla.
Dios. No debería estar pensando en él. Un desconocido unido a ella para siempre en falsas promesas. En falsas palabras. Rafael es el culpable de esto.
¿No es así…?
La confusión amaina a