—No están perdidas, señora Cooper, para eso estoy yo —dice Damián con un tono de voz lleno de determinación, pero Alice niega con la cabeza.
—Es algo que a mí me corresponde, es un asunto familiar.
—¡Pero tú eres mi esposa! —Damián la mira detenidamente, no tolera que Alice esté siendo dura con él.
—Alice, cariño, deja que tu esposo se encargue, los hombres siempre lo hacen —aconseja su madre.
—Las mujeres también podemos, no somos solamente un llavero de esposa, también podemos solucionar probl