Alice, tirada sobre una vieja colchoneta, vuelve a despertar después de aquel golpe.
—Ay… —se queja del dolor y luego abre sus ojos lentamente con el ceño fruncido. Ve al hombre malvado de pie frente a ella. Alice intenta correr del temor, pero siente su cuerpo algo adormecido debido a lo que él le inyectó.
—Usted… ¿qué me hizo? —pregunta, sintiéndose algo mareada.
—Eres tan terca. Es para que estés totalmente inconsciente, eso quiere decir que estás luchando, y eso me fascina. Me gusta que mis