Mundo ficciónIniciar sesiónLeo se giró, dejando frente a mí su fuerte pecho.
Esa estatura, ese olor, esa calidez tan diferente... no era él, no era Mateo.
Esta vez hice lo que debí haber hecho el día que le dije que lo amaba, ese día debí amarrar a Mateo a mí y no dejarlo ir. Pero fui una cobarde, por eso lo perdí, por eso se fue para siempre de mi lado, por eso no estaríamos juntos nunca más.
Al darme cuenta de eso no pud







