Mundo ficciónIniciar sesiónCuando abrí los ojos, me encontré tirada en mi cama, atada de pies y manos.
—Buenos días, Meredith bonita —dijo Santiago acariciando mi cabeza.
Él se encontraba sentado a mi lado. Yo sólo lo miré, no podía hacer mucho más. Aún trataba de entender lo que estaba pasando, pero mi cabeza no me seguía el hilo, por lo que debí esperar un poco.
» ¿Pensaste en serio que te dejar&







