Capítulo 36 – Renacer en el dolor
Los días pasaban lentos dentro de la habitación del hospital. Isabela apenas tenía fuerzas para hablar, y cuando lo hacía, su voz era un susurro lleno de tristeza. Gabriel no se separaba de su lado ni por un segundo. Dormía en el sillón junto a su cama, tomándola de la mano, como si temiera que si la soltaba, desaparecería.
Las noches eran las peores. Isabela se despertaba entre lágrimas, llevándose las manos al vientre, recordando el vacío que ahora sentía. Ga