Capítulo 37 – Un nuevo comienzo
Las semanas pasaban lentamente, y aunque el cuerpo de Isabela se recuperaba, su alma aún estaba rota. Las noches eran largas, llenas de insomnio y recuerdos que la atormentaban. Gabriel, fiel a su promesa, se mantenía a su lado, con una paciencia que nunca creyó poseer.
A veces, en la intimidad de su habitación, intentaban acercarse más. Sus besos se volvían intensos, las caricias más profundas, pero siempre había un momento en que ella se detenía. Un nudo de mie