Capítulo 88 – Reclamándola de nuevo
La noche en la mansión Montenegro transcurría en un silencio casi sagrado. La lluvia seguía golpeando los ventanales, su sonido hipnótico marcando el ritmo de la calma que se había instalado en la casa. Pero dentro de la habitación de Gabriel, no había calma. Solo una tensión latente, un deseo contenido demasiado tiempo.
Isabela estaba frente a él, con la piel aún cálida por el abrazo que habían compartido momentos antes. La mirada de Gabriel la recorría con