Malú
Estaba sentado en la barra cuando entró un cliente importante. Y como Vincenzo no estaba, tuve que atenderle yo. Jairo me hizo el favor de llamarme. Y aunque resoplé y dije que este maldito local no es mío y que no tengo por qué atender a nadie, acabé haciéndolo.
Me acerqué a la mesa donde estaba el cliente y cuando lo vi, casi se me cae la mandíbula, era precioso. Un hombre con porte y totalmente diferente a todos los que había visto por aquí. Tenía un cuerpo muy bonito, que pude ver desd