Capítulo 88. Hechos dolorosos.
Vieron a los paramédicos ocuparse de atender a Kate. La cargaron en la camilla y la llevaron a la ambulancia.
De hecho escucharon a uno de los paramédicos hablar con otro, en confianza.
―Esa mujer no está nada bien, no creo que se salve.
―Yo tampoco lo creo ―respondió el otro.
Ellos siguieron caminando en silencio, cuando escucharon hablar a Ángela.
―Mi titi es mi mamá, yo no quiero que muera ―sollozó.
Ninguno de los dos se atrevió a decir nada. Gálata que había llegado junto a la ambulancia, s