Capítulo 18. Andropáusico.
Lorenzo se levantó de su asiento y apretó los puños con fuerza, siguiendo al atrevido ese que había osado ir a su oficina a decirle que le gustaba su esposa. No podía creer lo que acababa de escuchar. ¿Cómo se atrevía ese hombre a hablar de esa manera sobre Isabel? Su mujer era suya, y nadie más tenía derecho a acercarse a ella de esa manera, primero le rompía la cara.
Sin pensarlo dos veces, Lorenzo salió corriendo detrás del hombre dispuesto a alcanzarlo y darle su merecido.
—Si eres tan hom