.
Capítulo 24
RONAN
Camino por el pasillo hacia mis habitaciones con la mandíbula apretada.
Vaya noche de mierda.
Cristina necesita entender, de una vez por todas, cuál es su lugar. Siempre creímos estar en la misma página: cercanía, sí; derechos compartidos, también; sentimientos… no. Fue ella quien habló primero de mantenerlo simple, sin ataduras. Ahora parece haber olvidado su propia propuesta, o peor, haberla reinterpretado a su conveniencia.
Me detengo un segundo antes de entrar y cierro