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Capítulo 24
RONAN
Camino por el pasillo hacia mis habitaciones con la mandíbula apretada.
Vaya noche de mierda.
Cristina necesita entender, de una vez por todas, cuál es su lugar. Siempre creímos estar en la misma página: cercanía, sí; derechos compartidos, también; sentimientos… no. Fue ella quien habló primero de mantenerlo simple, sin ataduras. Ahora parece haber olvidado su propia propuesta, o peor, haberla reinterpretado a su conveniencia.
Me detengo un segundo antes de entrar y cierro los ojos. No. No estoy exagerando. Lo que hizo esta noche cruzó una línea clara.
Envío un enlace mental firme, afilado, que recorre toda la manada como un latigazo contenido.
Nadie sube a mi piso sin mi autorización.
Nadie se acerca a las habitaciones de invitados a menos que yo lo solicite expresamente.
Las habitaciones contiguas a las mías están fuera de límites. Punto.
Cierro el enlace sin esperar respuestas.
Entro a mi dormitorio y empiezo a desvestirme con movimientos automáticos. Tengo tr