Cristal se despertó en su pieza, sintiendo su cuerpo todavía temblando, con el sabor de los besos de Franco todavía en la boca. Pero no, nada había sido real, había sido solo un sueño, nada más que un sueño.
Se sentó en la cama sintiendo su corazón todavía desbocado, la piel le ardía, era como si las manos de él hubieran estado ahí de verdad. Se miró el vientre y se tocó la boca, nada, todo había sido mentira. Su cuerpo, una vez más, se había burlado de ella.
Se levantó, se dió un baño rápido y