—Disculpe, ¿no habrá un error? Con mi presupuesto, esto parece estar fuera de mi alcance.
El agente sonrió cortésmente, con una sonrisa que le llegaba hasta las orejas.
—Es que tiene suerte, señorita Castro. Este apartamento acaba de salir ayer. El dueño estudió en el extranjero, no necesita el dinero, y como está muy ocupado con el trabajo no vive aquí. Solo busca un inquilino limpio que no dañe la propiedad.
Andrea seguía dudando:
—¿Y cuánto es el alquiler?
El agente se hizo el misterioso.
—Se