Instantáneamente, las lágrimas brotaron como un río desbordado. Vicente finalmente no pudo contenerse más y también abrazó a Andrea.
La abrazó muy fuerte, como atesorando esta calidez de tiempo limitado.
Mientras de este lado había tanto sentimiento, del otro lado Luciana estaba muy angustiada. Se había arreglado cuidadosamente antes de llegar a la puerta del restaurante donde habían quedado para la reunión de ex compañeros.
Antes de venir, ya le había enviado la dirección a José, pero aún no ha