Logan caminaba por el gran salón de guerra con pasos pesados y decididos. Su respiración era lenta, controlada, pero sus ojos dorados brillaban con una ira latente. Jacop iba detrás de él, siguiendo su ritmo, mientras varios guerreros entraban y salían de la sala, cargando lanzas, cuchillos de plata y armaduras negras de cuero reforzado. El aire vibraba con el murmullo de preparativos y el zumbido de los miedos contenidos.
Logan se detuvo frente al gran ventanal que daba hacia los bosques. La l