Varios nobles se acercaron para saludarme y les correspondí amablemente, sin dejar de disfrutar de las delicias servidas y me alegré de rememorar los momentos en los que había sido feliz en ese castillo; porque sin ellos no habría podido llegar a ser la mujer que ahora tenía el poder suficiente para cumplir su voluntad.
— ¿Y por cuanto tiempo gozaré de la presencia de su majestad?
—No puedo quedarme por más de dos días— le respondí.
— ¿¡Te irás tan pronto!? —Chilló— Creí que al menos me acompañ