Apartamento de Danika
Danika y Caleb salieron del coche. La ira de Caleb estalló como un volcán; sus pies se dirigieron a la puerta con una ferocidad que dejó a Danika atrás.
Ella dejó tras de sí un suspiro profundo, testimonio del peso de su tumultuosa relación.
—¿Qué te pasa, Caleb? —exclamó, con la voz teñida de frustración, agotamiento y exasperación.
—Te lo dije, no lo hice solo... lo hice para vengarme de él.
La respuesta de Caleb fue un rugido ensordecedor, sus palabras cargadas de dolor