Hazel se dirigía apresuradamente a la Cámara del Alfa; quería confirmar lo que Elana le había dicho.
Llegó a la puerta y los guardias la dejaron entrar sin hacer preguntas.
Al entrar en la Cámara del Alfa, Hazel se encontró con una escena caótica. Una mujer alta y de porte imponente, con largo cabello castaño rizado, estaba de pie frente al escritorio de Noah, con la voz cargada de ira. Noah, por su parte, parecía tranquilo pero firme, con la mirada fija en la mujer, con un dejo de frustración.