Se podía ver a Noah trabajando en un archivo.
Estaba sentado en su escritorio, con la mirada fija en los papeles frente a él, el ceño fruncido por la concentración. Su habitual calma y compostura habían sido reemplazadas por una expresión de preocupación y tensión; apretaba la mandíbula y encogía los hombros por el estrés.
A pesar de la hora, Noah seguía completamente absorto en su trabajo, con la mente llena de números y fechas límite. Estaba tan concentrado que ni siquiera se percató de la ho