Noah no podía dejar de mirar a Hazel mientras intentaba recordar todo lo que había pasado la otra noche.
—Felicidades por encontrar a tu pareja, hermano, no es fácil —dijo Damien.
—Tú también deberías encontrar la tuya y dejar de comportarte como un niño —exclamó Naya.
—Oh… quién sabe si mi pareja aún es un bebé. No tengo prisa, por favor —respondió Damien, pero Noah ni siquiera los escuchaba.
Los ojos de Noah estaban fijos en Hazel, su mirada ardía con intensidad. Intentaba recordar cada detal