Helena vio la tormenta en la distancia.
Ella limpió con la mano el vidrio empañado por su aliento. Aquellas nubes grises en la distancia le dieron alegría a Helena. Pues el día del escape estaba cerca y todo el plan transcurrió sin problemas e incluso el clima le estaba favoreciendo.
Su extraña calma llegó a oídos de Gloria, pero no hizo nada ni cuando hizo su pequeño escape.
Helena fingió obediencia con la mente más clara que antes, pues tenía una meta por la cual luchar. Incluso su calidad de