Helena se había despertado con gran hambre.
Buscó devorar todo en su casa, y no solo eso, el lívido lo tenía por las nubes.
Envió varios mensajes a su jefe/marido, le preguntó qué había pasado. El muy maldito se limitó a decir que falló en la prueba del sabueso. Claro, respondió horas después, cuando el señorito se dignó a escribir.
Helena deseó ah0rcarlo.
Luego de devorar toda la comida y atenderse sola hasta saciarse, pasó un par de días durmiendo profundamente. Incluso su madre se preocupó,