El sonido del agua cayendo contra el mármol de la ducha resuena en la habitación. Estoy con la microbikini —la maldita, la que debería estar prohibida por el código penal del deseo— y Alejandro está con un short de baño negro que le queda… bueno. Demasiado bien. Maldita genética superior.
No lo había visto antes así. En la playa siempre anda con bermudas, gafas oscuras y una actitud de “no me hablen”, pero ahora… ese short de baño se pega demasiado bien a su cuerpo mojado. Y lo peor es que se pa