Un año después
Un año puede pasar volando… o sentirse eterno. En nuestro caso, fue un poco de ambas cosas. Volvimos a la rutina, sí, pero ahora las reuniones empiezan más tarde y terminan con besos en lugar de informes.
Después de aquella propuesta tan inesperada —y pública—, decidimos tomar las cosas con calma. Nos dimos un año para conocernos de verdad, sin mentiras, sin disfraces ni contratos, a la misma vez que organizábamos la boda. Tuvimos tiempo para vivir juntos, viajar, pelearnos por co